En los sectores nuclear, naval y de defensa, la calidad de una soldadura no es un criterio de rendimiento: es una condición de seguridad. Una anomalía térmica puede comprometer un programa estratégico o poner en peligro la seguridad de una instalación entera. Estos sectores imponen algunos de los pliegos de condiciones más exigentes del mundo: continuidad de calentamiento durante varios meses, trazabilidad de 100 años, exigencias que no dejan ningún margen para el error.

LOS RETOS TÉRMICOS PARA LA DEFENSA, EL NUCLEAR Y EL NAVAL

Seguridad de los procesos
Pliegos de condiciones entre los más estrictos del mundo. El ciclo de fabricación de una cuba de reactor nuclear dura de 4 a 6 años: un fallo térmico no tiene solución de recuperación.

Continuidad absoluta
En determinadas aplicaciones nucleares, navales o de defensa, la continuidad térmica es una exigencia absoluta. Un fallo, aunque sea puntual, puede hacer que la pieza no sea conforme, provocar la pérdida de un componente de varios millones de euros y comprometer todo un programa.

Seguridad del personal
En una pieza de 5 metros de diámetro, la instalación de resistencias por contacto puede requerir varias semanas de trabajo en altura. Estas operaciones exponen a los equipos a riesgos significativos relacionados con el trabajo en altura, la manipulación y la coactividad. El infrarrojo autoportante elimina estas limitaciones.

Trazabilidad de 100 años
En el sector nuclear, los requisitos de trazabilidad se miden a escala de un siglo. Desde la puesta en servicio de una instalación hasta su desmantelamiento, cada operación de fabricación debe poder documentarse y justificarse.
Soluciones térmicas diseñadas para los requisitos más elevados de la industria
Aplicaciones
Desde el precalentamiento de cubas de reactores hasta las tuberías de red: Sopara interviene en los procesos térmicos más exigentes del sector nuclear, naval y de defensa.
Casos de éxito
Caso de éxito 1
Industria nuclear

El reto
Calentar piezas de 5 m de diámetro, de 50 a 120 toneladas, de forma continua durante varios meses sin posibilidad de interrupción. Los antiguos sistemas por contacto requerían varias semanas de instalación en altura, con riesgos directos sobre piezas valoradas en varios millones de euros.
La solución implementada
Análisis AMFE completo y simulación térmica por elementos finitos antes de la instalación. Estructura autoportante circular en configuración de cúpula invertida. 800 emisores infrarrojos distribuidos en 120 zonas independientes, cableado individual por emisor. Sobreprotección contra el polvo metálico conductor. Un mismo sistema calienta hasta 3 geometrías de piezas diferentes.
El impacto
Menos de un día
Instalación frente a varias semanas de obra
120 zonas independientes
Continuidad de servicio garantizada
300°C ± 10°C
Precisión obtenida frente a un objetivo de cliente de ± 30°C
Dividido entre 4 y 5
Consumo frente a quemadores de llama
Caso de éxito 2
Industria naval

El reto
Calentar los extremos de grandes piezas cilíndricas en rotación para soldadura. Los quemadores de gas existentes ofrecían una homogeneidad insuficiente y una regulación manual, primer factor de defecto en este tipo de proceso.
La solución implementada
Emisores infrarrojos de gas montados sobre picas telescópicas, que permiten ajustar la distancia emisor/pieza según el diámetro. Estructura autoportante que no requiere ninguna fijación en la pieza. Regulación automática multizona que sustituye al ajuste manual. Vigilancia mediante cámara térmica.
El impacto
Cero ajuste manual
Regulación automática multizona
Homogeneidad
Vigilancia continua mediante cámara térmica
Multi-referencias
Un sistema para diámetros de 7,5 a 15 m
Coste energético dividido por 4
Consumo IR Gas frente a quemadores de llama
Credenciales y despliegue industrial
Presentes donde las exigencias son más elevadas
La confianza de los grandes contratistas principales se construye proyecto a proyecto. Sopara ha demostrado su capacidad para responder a los pliegos de condiciones más exigentes, con un nivel de experiencia reconocido en los sectores nuclear, naval y de defensa. Certificado ISO 9001.
Dominio de AMFE
Adquirida en el sector nuclear, el AMFE es una competencia excepcional entre los especialistas de la térmica industrial. Sopara la domina y la despliega en los proyectos que la requieren: de 4 a 5 meses de estudios con reuniones semanales y documentación completa entregada al cliente.
Historización de 100 años
Entre la puesta en servicio de una central y su desmantelamiento puede pasar un siglo. Cada parámetro de calentamiento se registra en un sistema independiente del autómata, consultable en cualquier momento.
Preguntas frecuentes
Las tecnologías tradicionales (resistencias por contacto, quemadores de llama) requerían varias semanas de obra, trabajo en altura y no permitían ninguna redundancia en caso de fallo. Los sistemas infrarrojos autoportantes de Sopara se instalan en menos de un día, sin contacto, con hasta 120 zonas independientes que garantizan la continuidad del ciclo en cualquier circunstancia, y un consumo dividido entre 4 y 5 respecto a los quemadores de llama.
Mediante una arquitectura redundante: cableado individual por emisor, aislamiento del único emisor defectuoso desde el armario sin intervenir en la pieza, conmutación automática a medición redundante. Con 800 emisores, el fallo de uno solo no interrumpe el ciclo.
Sí. Sopara adquirió esta competencia en el sector nuclear y la despliega en los proyectos que la requieren. Para cada componente del sistema, se identifican los posibles fallos, las condiciones en las que pueden producirse y las consecuencias sobre el proceso. Un método excepcional entre los especialistas de la térmica industrial.
La simulación térmica por elementos finitos valida la colocación de los emisores antes de cualquier instalación. En producción, Sopara ha alcanzado 300°C ± 10°C en ciclos con un objetivo de cliente de ± 30°C.
Sí. Sopara ha desarrollado armarios móviles modernos para alimentar resistencias existentes envejecidas, añadiendo toda la capa de regulación, seguridad e historización que faltaba, sin reemplazar la totalidad de la instalación.
Las temperaturas y potencias se registran de forma continua en un registrador independiente del autómata. Cada modificación queda referenciada con su fecha y motivo. Entre la puesta en servicio de una central nuclear y su desmantelamiento puede pasar un siglo: nuestro sistema de trazabilidad está diseñado en consecuencia.
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